(antes ACCIÓN COLECTIVA)
 

 

 

 

EL CUERPO COMO TERRITORIO DE LA REBELDÍA

de Julie Barnsley

Según Nietzsche, desde Sócrates la civilización Occidental se fundamenta en la pequeña razón del hombre y no en la gran razón de la naturaleza. Dentro de este contexto, basado en una supuesta dicotomía entre el cuerpo por un lado y una mente/espíritu por otro, se han manipulado y violentado durante mas de 2000 años ciertas energías del cuerpo y de la naturaleza consideradas anárquicas y contradictorias  al concepto de un “espíritu” esencialmente “incorruptible, racional, inteligible, inmortal e incorpóreo”.

En la primera parte de El Cuerpo como Territorio de la Rebeldía se cuestiona y reflexiona acerca de este legado histórico, en donde el cuerpo ha sido sistemáticamente manipulado para convertirlo en un dócil y pasivo receptor, protagonista de  los entornos y sus  dogmas, incapacitándole para cumplir su rol natural de ser un creativo intérprete, trasformador y generador de vida.

En la segunda parte reflexiono acerca del  arte de la Danza Contemporánea, que nace a comienzos del siglo XX dentro del revolucionario movimiento del Arte Moderno y en donde finalmente, dentro de la cultura oficial, se cuestionan y rompen muchos de los paradigmas acerca de nuestro cuerpo/mente y su rol en el arte y la vida. También hablo acerca de mi propia experiencia y experimentación con el cuerpo durante 30 años de trabajo artístico, especialmente del trabajo con el grupo profesional de danza/teatro físico Acción Colectiva y su laboratorio permanente, en Caracas, Venezuela, entre 1985/2000. Aquí, se elaboraron estrategias y estéticas corporales para comunicar desde la desordenada y “desdeñada ebullición interior” del cuerpo, desafiando los conceptos tradicionales del cuerpo y de la belleza, considerando que  el cuerpo en movimiento es continente y comunicador de las vibraciones esenciales y ocultas del universo, revelador de lo indecible y de los  complejos y  enigmáticos territorios del “espíritu”.


 

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